La noche había caído sobre Pueblo Laguna de una manera silenciosa, como de costumbre. La gente no hablaba. Los habitantes se escondían en los rincones más oscuros de sus secretos. Sin embargo, dos de ellos, aparentemente, estaban deambulando por la calle más intransitada del pueblo.
Clary había llegado al lugar donde había quedado con su contacto. Así, de la sombra apareció una figura negra encapuchada. En seguida reconoció su rostro.
-¿Sabes lo que vas a decir en la declaración de mañana?
-Sí -respondió ella sin más.
-Nadie debe saberlo, Clary.
-¿Qué pasa si nos descubren? -preguntó ella con miedo.
Se produjo un silencio, como si estuviera meditando la respuesta. Después dijo:
-Que no habrá vuelta atrás, Clary. Debemos ser muy meticulosos en el proceso.
-Pero ¿qué hay del detective?
-Tendremos que deshacernos de él. Ya sabes lo que hacer.
-De acuerdo.
-No podemos cometer ningún error en las declaraciones -sentenció.
Y luego se fueron, dejando que el viento se llevaran la estela del secreto.
A la mañana siguiente, el grupo de amigos se encontró en la comisaria, todos reunidos a la espera de la llamada de cada uno para declarar de nuevo a cerca de la noche del asesinato de Lyn Wilson. Cuando se hubieron juntado todos, el detective Gumbert entró en la sala y llamó al primero de ellos:
-Jackson: tú serás el primero en declarar.
Él acompañó al detective y entró en la sala de interrogatorios.
-Ya declaré después de la muerte de Lyn. Todos lo hicimos.
-Veo que tu capacidad de observación es impecable. Pero has de saber que las mentiras se marchitan con el paso del tiempo, así que ¿seguirá tu mentira viva? -alzó las cejas- Esa es la razón de haceros declarar de nuevo.
-¿Quiere saber si miento?
-Dicho de otro modo: quiero comparar tu anterior declaración con la de este momento. Quiero saber si cada detalle sigue en su sitio. En caso contrario, ¿deberíamos sospechar de ti?
Mantuvieron la mirada durante un instante.
-De acuerdo.
-Sabía que cederías. Tengo entendido que eres un chico algo voluntarioso, Jackson -dijo mientras ojeaba una carpeta con sus datos-. ¿Por qué no empiezas por dónde estuviste esa noche?
Suspiró y comenzó:
-La mañana de ese día, Lyn había planeado ir a tomar un café a la Cerveza del Ciego. La noche anterior me llamó y me dijo que tenía que contarme algo; parecía muy preocupada, así que no me opuse. Al fin y al cabo, éramos amigos, podía confiarme lo que fuera. Así que allí estábamos: desayunando en la Cerveza mientras ella me contaba qué sucedía.
Estaba asustada, pero consiguió contármelo: Collin Hall iba a matarla.
-¿Cómo estaba tan segura de que lo haría?
-Porque se había enterado de su liberación.
-¿Ella pensaba que sería él quien lo mataría?
-Eso parece. Pero no lo entiendo: le ajusticiaron, no debería de haber tenido ningún motivo para hacerlo.
-Continúa -ordenó.
-De acuerdo -respondió-. Tras saber aquello, me propuse a observar a Hall durante todo el día. Aparentemente no parecía que fuera a hacer nada malo, y mucho menos un asesinato, suponiendo que sea él quien lo hizo. En cualquier caso, al llegar la noche le seguía la pista hasta la casa de Lyn. Iba vestido de una forma muy extraña, a penas lo diferenciaba con la oscuridad de la noche, me costaba verlo. Supongo que fue ese el motivo por el que me descubrió observándolo.
-¿Y qué hizo?
-¿Qué hizo...? Bueno, corrió hacia mí y me agarró del pelo. Luego me gritó que me marchará si no quería morir.
-¿Te fuiste?
-¡Claro que sí! Ese tío me amenazó de muerte, ¡estaba aterrado! Así que decidí irme a casa.
Con una última revisión, Gumbert dió un carpetazo y cerró la nueva declaración.
-Muchas gracias, Jackson. Es muy importante vuestra colaboración para descubrir quién asesinó a vuestra amiga.
El joven se levantó y salió de la habitación.
-Tyler -llamó. Y con desgana, se sometió al mismo proceso.
-Yo no sé nada. Como apuesto a que puedes ver, mi primera declaración consta de pocas líneas.
-¿Se debe a algo en concreto?
-A que no tengo nada que contar. Solo que Lyn tenía unas buenas...
-Eso es totalmente irrelevante, Tyler. Empieza a contarme dónde estuviste la noche del asesinato de Lyn.
Tras una mirada desafiante, respondió:
-¿De verdad quiere saber lo que hice, detective? ¿Acaso no ha leído lo que pone en la anterior declaración?
Gumbert abrió la carpeta antigua y leyó: Me la meneé hasta quedarme dormido.
-No hacía falta ser tan gráfico.
-Se trata de una colaboración en la investigación de un asesinato, hombretón. Supongo que habrá que dar todos los detalles para que os sea más fácil seguir las pistas...
Con la mirada cansada, el detective cerró la nueva carpeta, totalmente en blanco, y se levantó.
-Declarar nuevamente era totalmente voluntario, Tyler. Claro que, de no hacerlo, pasarías a considerarte en calidad de sospechoso por secretos de investigación.
-Ya sé que no es obligatorio. Pero si he venido es por algo, ¿no? -se reclinó en su asiento, mirando con aire suspicaz a su interrogador- Tengo algo que declarar.
-¿Algo nuevo?
-Tal vez -el detective Gumbert asintió y se sentó de nuevo-. No vi a Lyn esa mañana, como hizo todo el mundo. Pero esa noche, mientras me la cascaba por tercera vez, escuché un grito, así que me asomé a la ventana. Allí vi a una figura negra atrapando a una chica, luego empezó a meterle mano y la violó con un trapo en la boca, para que no gritara, supongo.
-¿Y no hiciste nada por pararlo?
-Ya te dije que me la estaba cascando. Porno en vivo y en directo, ¿qué hay mejor que eso?
-¿Y eso que tiene que ver con la investigación? -preguntó asqueado.
-Dígamelo usted, detective. Ambos sabemos quién es el aficionado a violar a chicas jóvenes en la sombra.
Entre el silencio, sus pensamientos conectaron al instante.
-Collin Hall.
-Así es.
-Eso es una acusación muy grave, Tyler.
-Es todo lo que puedo declarar.
-¿Podrías asegurar que era él quien violó a aquella chica?
-No.
-¿No?
-No. Iba demasiado fumado como para asegurar algo. Además, estaba muy oscuro afuera.
-Podría detenerte por posesión de drogas, ¿sabes?
-El cuerpo de policía tiene mejores cosas que hacer y de las que preocuparse, más que la maría que escondo en algún lugar de Pueblo Laguna.
Cansado, el detective dio carpetazo.
-Lyn tampoco habló conmigo esa mañana. De hecho, no supe nada de ella en todo el día. Hasta que murió...
Becca miraba al suelo mientras rodaba un dedo sobre el otro.
-¿No saliste en todo el día?
-No. Estuve enferma y no me moví de la cama en todo el día. No tengo nada que declarar, como ya ve.
Pensativo, Gumbert lanzó una pregunta.
-¿Alguna vez... Lyn te contó algo a cerca de... alguien?
-¿A qué se refiere?
-¿Nunca te contó si estaba preocupada por algo?
El detective quería saber si Collin Hall aparecía en su historia, como en las dos declaraciones anteriores. Eran demasiadas coincidencias, así que pensó que tal vez aquello legara a alguna parte.
-No. No, nunca me dijo nada.
-De acuerdo. Muchas gracias, Rebecca.
-Tengo entendido que eres el novio de... Rebecca, ¿no es así?
Mike asintió.
-¿Puedes decirme qué estabas haciendo en el despacho ayer?
-¿Qué tiene que ver con la declaración?
-Cuando entré después de ti, los papeles estaban muy... desordenados.
-Estaba buscando mi reloj. Ya te lo dije.
-En ese caso, procede a contarme qué hiciste esa noche.
Del mismo modo que sus amigos, el muchacho procedió a contarle lo que hizo esa noche junto a Evan. Sin mentir. Con todo detalle. Tal y como recordaba.-¿Me estás contando que amenazaste a Lyn? ¿Por conocer tu secreto, tu... aventura con Lydia?
-Así es.
-¿La mataste?
-¡Por supuesto que no!
-Eres consciente de que podrías pasar a ser el número uno en la lista de sospechosos, ¿verdad, Mike?
-Se lo he contado para que vea que no tengo nada que ocultar. ¿Lo hubiera hecho si fuera yo su asesino?
-No coincide en nada con tu primera declaración.
-Por supuesto que no. Por eso lo hago: para que pueda confiar en que yo no lo hice.
-¿Y si lo has hecho para intentar engañarme y evadir mi vista sobre ti, chico?
-Entonces supongo que a estas alturas todo el mundo está en calidad de sospechoso y que el cuerpo de policía está muy perdido en el caso.
-Eso es información confidencial.
-De lo que estoy seguro es de que os enfrentáis a un asesino que lleva planeándolo bastante tiempo y no ha dejado la más mínima huella. Ni un solo despiste. Ningún pelo.
-Como si fuera un fantasma.
-Tú mismo lo has dicho...
-Y dime: ¿sabes algo de Collin Hall?
-Que le han soltado de la cárcel. Al fin cumplió su condena ese cabrón.
-¿Sabes si Lyn estaba preocupada por ello?
-¿Más de lo normal? ¿Después de lo que pasó? No... Yo no sé nada.
-Está bien. Muchas gracias, Mike. Puedes llamar a Clary para que entre.
-Lo único que sé es que ella quería ir a por Hall.
-¿Disculpa?
-Como lo oye, detective. Estaba dispuesta a acabar con él de nuevo.
-¿Otra vez?
-Otra vez.
Dio un nuevo carpetazo.
-Eres la única persona que puede aclarar un poco el caso, Lydia.
-No diré nada nuevo con respecto a mi primera declaración, detective. No ha cambiado nada -mintió.
-¿Qué es lo que sabes, Lydia?
Lo meditó un instante. Tal vez lo correcto en aquel momento fuera contarle al detective el tema de Sombra. Pero entonces recordó el mensaje: perra que ladra, perra que muere.
Por lo que pudo deducir, Sombra temía que ella contara algo que sabía y que podía delatarlo. Entonces ¿sería la misma persona que asesinó a su amiga?
Tenía la sensación de que estaba en cada rincón del pueblo, observando a los ocho amigos con lupa, expectante ante algún movimiento. Así que decidió contar lo que sabía. Contar lo que ella creía que Sombra no quería que contase. Desvelar su identidad.
-Sé quién asesinó a Lyn.
-¿Sabes lo que vas a decir en la declaración de mañana?
-Sí -respondió ella sin más.
-Nadie debe saberlo, Clary.
-¿Qué pasa si nos descubren? -preguntó ella con miedo.
Se produjo un silencio, como si estuviera meditando la respuesta. Después dijo:
-Que no habrá vuelta atrás, Clary. Debemos ser muy meticulosos en el proceso.
-Pero ¿qué hay del detective?
-Tendremos que deshacernos de él. Ya sabes lo que hacer.
-De acuerdo.
-No podemos cometer ningún error en las declaraciones -sentenció.
Y luego se fueron, dejando que el viento se llevaran la estela del secreto.
A la mañana siguiente, el grupo de amigos se encontró en la comisaria, todos reunidos a la espera de la llamada de cada uno para declarar de nuevo a cerca de la noche del asesinato de Lyn Wilson. Cuando se hubieron juntado todos, el detective Gumbert entró en la sala y llamó al primero de ellos:
-Jackson: tú serás el primero en declarar.
Él acompañó al detective y entró en la sala de interrogatorios.
-Ya declaré después de la muerte de Lyn. Todos lo hicimos.
-Veo que tu capacidad de observación es impecable. Pero has de saber que las mentiras se marchitan con el paso del tiempo, así que ¿seguirá tu mentira viva? -alzó las cejas- Esa es la razón de haceros declarar de nuevo.
-¿Quiere saber si miento?
-Dicho de otro modo: quiero comparar tu anterior declaración con la de este momento. Quiero saber si cada detalle sigue en su sitio. En caso contrario, ¿deberíamos sospechar de ti?
Mantuvieron la mirada durante un instante.
-De acuerdo.
-Sabía que cederías. Tengo entendido que eres un chico algo voluntarioso, Jackson -dijo mientras ojeaba una carpeta con sus datos-. ¿Por qué no empiezas por dónde estuviste esa noche?
Suspiró y comenzó:
-La mañana de ese día, Lyn había planeado ir a tomar un café a la Cerveza del Ciego. La noche anterior me llamó y me dijo que tenía que contarme algo; parecía muy preocupada, así que no me opuse. Al fin y al cabo, éramos amigos, podía confiarme lo que fuera. Así que allí estábamos: desayunando en la Cerveza mientras ella me contaba qué sucedía.
Estaba asustada, pero consiguió contármelo: Collin Hall iba a matarla.
-¿Cómo estaba tan segura de que lo haría?
-Porque se había enterado de su liberación.
-¿Ella pensaba que sería él quien lo mataría?
-Eso parece. Pero no lo entiendo: le ajusticiaron, no debería de haber tenido ningún motivo para hacerlo.
-Continúa -ordenó.
-De acuerdo -respondió-. Tras saber aquello, me propuse a observar a Hall durante todo el día. Aparentemente no parecía que fuera a hacer nada malo, y mucho menos un asesinato, suponiendo que sea él quien lo hizo. En cualquier caso, al llegar la noche le seguía la pista hasta la casa de Lyn. Iba vestido de una forma muy extraña, a penas lo diferenciaba con la oscuridad de la noche, me costaba verlo. Supongo que fue ese el motivo por el que me descubrió observándolo.
-¿Y qué hizo?
-¿Qué hizo...? Bueno, corrió hacia mí y me agarró del pelo. Luego me gritó que me marchará si no quería morir.
-¿Te fuiste?
-¡Claro que sí! Ese tío me amenazó de muerte, ¡estaba aterrado! Así que decidí irme a casa.
Con una última revisión, Gumbert dió un carpetazo y cerró la nueva declaración.
-Muchas gracias, Jackson. Es muy importante vuestra colaboración para descubrir quién asesinó a vuestra amiga.
El joven se levantó y salió de la habitación.
-Tyler -llamó. Y con desgana, se sometió al mismo proceso.
-Yo no sé nada. Como apuesto a que puedes ver, mi primera declaración consta de pocas líneas.
-¿Se debe a algo en concreto?
-A que no tengo nada que contar. Solo que Lyn tenía unas buenas...
-Eso es totalmente irrelevante, Tyler. Empieza a contarme dónde estuviste la noche del asesinato de Lyn.
Tras una mirada desafiante, respondió:
-¿De verdad quiere saber lo que hice, detective? ¿Acaso no ha leído lo que pone en la anterior declaración?
Gumbert abrió la carpeta antigua y leyó: Me la meneé hasta quedarme dormido.
-No hacía falta ser tan gráfico.
-Se trata de una colaboración en la investigación de un asesinato, hombretón. Supongo que habrá que dar todos los detalles para que os sea más fácil seguir las pistas...
Con la mirada cansada, el detective cerró la nueva carpeta, totalmente en blanco, y se levantó.
-Declarar nuevamente era totalmente voluntario, Tyler. Claro que, de no hacerlo, pasarías a considerarte en calidad de sospechoso por secretos de investigación.
-Ya sé que no es obligatorio. Pero si he venido es por algo, ¿no? -se reclinó en su asiento, mirando con aire suspicaz a su interrogador- Tengo algo que declarar.
-¿Algo nuevo?
-Tal vez -el detective Gumbert asintió y se sentó de nuevo-. No vi a Lyn esa mañana, como hizo todo el mundo. Pero esa noche, mientras me la cascaba por tercera vez, escuché un grito, así que me asomé a la ventana. Allí vi a una figura negra atrapando a una chica, luego empezó a meterle mano y la violó con un trapo en la boca, para que no gritara, supongo.
-¿Y no hiciste nada por pararlo?
-Ya te dije que me la estaba cascando. Porno en vivo y en directo, ¿qué hay mejor que eso?
-¿Y eso que tiene que ver con la investigación? -preguntó asqueado.
-Dígamelo usted, detective. Ambos sabemos quién es el aficionado a violar a chicas jóvenes en la sombra.
Entre el silencio, sus pensamientos conectaron al instante.
-Collin Hall.
-Así es.
-Eso es una acusación muy grave, Tyler.
-Es todo lo que puedo declarar.
-¿Podrías asegurar que era él quien violó a aquella chica?
-No.
-¿No?
-No. Iba demasiado fumado como para asegurar algo. Además, estaba muy oscuro afuera.
-Podría detenerte por posesión de drogas, ¿sabes?
-El cuerpo de policía tiene mejores cosas que hacer y de las que preocuparse, más que la maría que escondo en algún lugar de Pueblo Laguna.
Cansado, el detective dio carpetazo.
-Lyn tampoco habló conmigo esa mañana. De hecho, no supe nada de ella en todo el día. Hasta que murió...
Becca miraba al suelo mientras rodaba un dedo sobre el otro.
-¿No saliste en todo el día?
-No. Estuve enferma y no me moví de la cama en todo el día. No tengo nada que declarar, como ya ve.
Pensativo, Gumbert lanzó una pregunta.
-¿Alguna vez... Lyn te contó algo a cerca de... alguien?
-¿A qué se refiere?
-¿Nunca te contó si estaba preocupada por algo?
El detective quería saber si Collin Hall aparecía en su historia, como en las dos declaraciones anteriores. Eran demasiadas coincidencias, así que pensó que tal vez aquello legara a alguna parte.
-No. No, nunca me dijo nada.
-De acuerdo. Muchas gracias, Rebecca.
-Tengo entendido que eres el novio de... Rebecca, ¿no es así?
Mike asintió.
-¿Puedes decirme qué estabas haciendo en el despacho ayer?
-¿Qué tiene que ver con la declaración?
-Cuando entré después de ti, los papeles estaban muy... desordenados.
-Estaba buscando mi reloj. Ya te lo dije.
-En ese caso, procede a contarme qué hiciste esa noche.
Del mismo modo que sus amigos, el muchacho procedió a contarle lo que hizo esa noche junto a Evan. Sin mentir. Con todo detalle. Tal y como recordaba.-¿Me estás contando que amenazaste a Lyn? ¿Por conocer tu secreto, tu... aventura con Lydia?
-Así es.
-¿La mataste?
-¡Por supuesto que no!
-Eres consciente de que podrías pasar a ser el número uno en la lista de sospechosos, ¿verdad, Mike?
-Se lo he contado para que vea que no tengo nada que ocultar. ¿Lo hubiera hecho si fuera yo su asesino?
-No coincide en nada con tu primera declaración.
-Por supuesto que no. Por eso lo hago: para que pueda confiar en que yo no lo hice.
-¿Y si lo has hecho para intentar engañarme y evadir mi vista sobre ti, chico?
-Entonces supongo que a estas alturas todo el mundo está en calidad de sospechoso y que el cuerpo de policía está muy perdido en el caso.
-Eso es información confidencial.
-De lo que estoy seguro es de que os enfrentáis a un asesino que lleva planeándolo bastante tiempo y no ha dejado la más mínima huella. Ni un solo despiste. Ningún pelo.
-Como si fuera un fantasma.
-Tú mismo lo has dicho...
-Y dime: ¿sabes algo de Collin Hall?
-Que le han soltado de la cárcel. Al fin cumplió su condena ese cabrón.
-¿Sabes si Lyn estaba preocupada por ello?
-¿Más de lo normal? ¿Después de lo que pasó? No... Yo no sé nada.
-Está bien. Muchas gracias, Mike. Puedes llamar a Clary para que entre.
-Lo único que sé es que ella quería ir a por Hall.
-¿Disculpa?
-Como lo oye, detective. Estaba dispuesta a acabar con él de nuevo.
-¿Otra vez?
-Otra vez.
Dio un nuevo carpetazo.
-Eres la única persona que puede aclarar un poco el caso, Lydia.
-No diré nada nuevo con respecto a mi primera declaración, detective. No ha cambiado nada -mintió.
-¿Qué es lo que sabes, Lydia?
Lo meditó un instante. Tal vez lo correcto en aquel momento fuera contarle al detective el tema de Sombra. Pero entonces recordó el mensaje: perra que ladra, perra que muere.
Por lo que pudo deducir, Sombra temía que ella contara algo que sabía y que podía delatarlo. Entonces ¿sería la misma persona que asesinó a su amiga?
Tenía la sensación de que estaba en cada rincón del pueblo, observando a los ocho amigos con lupa, expectante ante algún movimiento. Así que decidió contar lo que sabía. Contar lo que ella creía que Sombra no quería que contase. Desvelar su identidad.
-Sé quién asesinó a Lyn.